La soledad de estar acompañada todo el día
Nunca me sentí tan sola como cuando llegó mi segunda hija. Y resulta extraño escribirlo porque, precisamente desde entonces, casi nunca he vuelto a estar sola.
Nunca me sentí tan sola como cuando llegó mi segunda hija. Y resulta extraño escribirlo porque, precisamente desde entonces, casi nunca he vuelto a estar sola.
Son las 3 y estás despierto otra vez. Has bajado el brillo del móvil para que la luz no despierte a nadie. Quizá tienes a alguien durmiendo a tu lado.
No recuerdo el primer día que volví a trabajar después de ser madre. Quizá porque nunca volví. Para volver a un lugar primero tienes que haberte ido.